“Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”. Y en
aquel mismo instante quedó curada su hija
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 15, 21-28:
+
En aquel tiempo,
Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le
salió al encuentro y se puso a gritar: “Señor, hijo de David, ten compasión de
mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio”. Jesús no le
contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban:
“Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros”. Él les contestó: “Yo no
he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”
Ella se acercó
entonces a Jesús y postrada ante él, le dijo: “¡Señor, ayúdame!” Él le
respondió: “No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los
perritos”. Pero ella replicó: “Es cierto, Señor; pero también los perritos se
comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Entonces Jesús le
respondió: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”. Y en
aquel mismo instante quedó curada su hija. Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio
por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberrri, OFM:
“¡Sálvame, Señor!” Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo
sostuvo y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 14, 22-33:
+
En aquel tiempo,
inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus
discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él
despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar.
Llegada la noche, estaba él solo allí.
Entretanto, la
barca iba ya muy lejos de la costa, y las olas la sacudían, porque el viento
era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua.
Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron, y decían: “¡Es un
fantasma!” Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida:
“Tranquilícense y no teman. Soy yo”.
Entonces le dijo
Pedro: “Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua”. Jesús le
contestó: “Ven”. Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia
Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse
y gritó: “¡Sálvame, Señor!” Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo
y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”
En cuanto subieron
a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante
Jesús diciendo: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios”. Palabra de Dios.
Comentario al
Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio García:
“El Reino de los
cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una
perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra”
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 44-52:
+
En
aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El Reino de los cielos se parece a
un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder, y
lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.
El
Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al
encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra.
"el reino de los cielos se parece a un tesoro escondido"
También
se parece el Reino de los cielos a la red que los pescadores echan en el mar y
recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a
la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y
tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los
ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido.
Allí será el llanto y la desesperación.
¿Han
entendido todo esto?’’ Ellos le contestaron: “Sí”. Entonces él les dijo: “Por
eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante
al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas
antiguas”. Palabra del Señor.
Comentario
al Evangelio por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberri, OFM:
“¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y
de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las
has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido
bien”
Lectura
del santo Evangelio según san Mateo 11, 25-30:
+
En
aquel tiempo, Jesús exclamó: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la
tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has
revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.
El
Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el
Padre; nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera
revelar.
Vengan
a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo les daré
alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde
de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga,
ligera’’. Palabra del Señor.
Comentario
al Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio:
“El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de
profeta; el que recibe a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo”
Lectura
del santo Evangelio según san Mateo 10, 37-42:
+
En
aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: El que ama a su padre o a su madre
más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí,
no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El
que salve su vida la perderá y el que la pierda por mí, la salvará.
Quien
los recibe a ustedes me recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al que me
ha enviado.
El
que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta; el que
recibe a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo.
Quien
diere, aunque no sea más que un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, por
ser discípulo mío, yo les aseguro que no perderá su recompensa”. Palabra
del Señor.
Comentario
al Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio: