"Ustedes
son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá
el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente”
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 5, 13-16:
+
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus
discípulos: "Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve
insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a
la calle para que la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No se
puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se
enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un
candelero, para que alumbre a todos los de la casa.
"Ustedes son la sal de la tierra...Ustedes son la luz del mundo"
Que de igual manera brille la luz
de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes
hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos''. Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio
por Mons. Cristóbal Ascencio García:
“Dichosos
serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes
por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en
los cielos"
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 5, 1-12:
+
En aquel tiempo, cuando Jesús vio a
la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus
discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así:
"Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los
cielos"
"Dichosos los pobres de
espíritu,
porque de ellos es el Reino de los
cielos.
Dichosos los que lloran,
porque serán consolados.
Dichosos los sufridos,
porque heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y
sed de justicia,
porque serán saciados.
Dichosos los misericordiosos,
porque obtendrán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón,
porque verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la
paz,
porque se les llamará hijos de
Dios.
Dichosos los perseguidos por causa
de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los
cielos.
Dichosos serán ustedes cuando los
injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense
y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos". Palabra
del Señor.
Comentario al
Evangelio por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberri, OFM:
“Andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando
la buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y
dolencia”
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 4, 12-23:
+
Al enterarse Jesús de que Juan
había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se
fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí,
para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:
Tierra de Zabulón y Neftalí, camino
del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que
caminaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de
sombras una luz resplandeció.
Desde entonces comenzó Jesús a
predicar, diciendo: “Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los
cielos”.
Jesús les dijo: “Síganme y los haré pescadores de hombres”
Una vez que Jesús caminaba por la
ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y
Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores.
Jesús les dijo: “Síganme y los haré pescadores de hombres”. Ellos
inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Pasando más adelante, vio a
otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre
en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando
enseguida la barca y a su padre, lo siguieron.
Andaba por toda Galilea, enseñando
en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la
gente de toda enfermedad y dolencia. Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio García:
En aquel
tiempo, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: “Éste es
el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo”
Lectura del Santo
Evangelio según san Juan 1, 29-34:
+
En aquel tiempo, vio Juan el
Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: “Éste es el Cordero de Dios,
el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo he dicho: ‘El que
viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que
yo’. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado
a conocer a Israel”.
“Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo"
Entonces Juan dio este testimonio:
“Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo
no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre
quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar
con el Espíritu Santo’. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el
Hijo de Dios”. Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio por Mons.
Cristóbal Ascencio García:
“Éste
es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias”
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 3, 13-17:
+
En aquel tiempo, Jesús llegó de
Galilea al río Jordán y le pidió a Juan que lo bautizara. Pero Juan se
resistía, diciendo: “Yo soy quien debe ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a que
yo te bautice?” Jesús le respondió: “Haz ahora lo que te digo, porque es
necesario que así cumplamos todo lo que Dios quiere”. Entonces Juan accedió a
bautizarlo.
“Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias”
Al salir Jesús del agua, una vez
bautizado, se le abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios, que descendía
sobre él en forma de paloma y oyó una voz que decía desde el cielo: “Éste es mi
Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias”. Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio
por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberri, OFM: