“¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a
los sordos y hablar a los mudos”
Lectura
del santo Evangelio según san Marcos 7, 31-37:
+
En
aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al
mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un
hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. Él lo
apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la
lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: “¡Effetá!”. (Que quiere decir “¡Ábrete!”). Al momento se le abrieron
los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad.
Él
les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, ellos con
más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: “¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los
sordos y hablar a los mudos”.Palabra del Señor.
Comentario
al Evangelio por Mons. Oscar J. Vian Morales, SDB, Arzobispo de Santiago de
Guatemala:
“Nada que entre de
fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro”
Lectura del santo
Evangelio según san Marcos 7, 1-8. 14-15.
21-23:
+
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos
escribas venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús
comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y
los escribas le preguntaron: “¿Por qué
tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros
mayores?”. (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse
antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver
del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras
cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas).
"Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro"
Jesús
les contestó: “¡Qué bien profetizó Isaías
sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con
los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden,
porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos! Ustedes dejan a un lado el mandamiento de
Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres”.
Después,
Jesús llamó a la gente y les dijo: “Escúchenme
todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí
lo mancha es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las
intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los
adulterios, las codicias, las injusticias,los
fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la
frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre”.Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio por Fray Rufino M.
Grández L.:
“Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras
de vida eterna”
Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 55. 60-69:
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En aquel tiempo, Jesús dijo a los
judíos: “Mi carne es verdadera comida y
mi sangre es verdadera bebida”. Al oír sus palabras, muchos discípulos de
Jesús dijeron: “Este modo de hablar es
intolerable, ¿quién puede admitir eso?”.
"nosotros creemos y sabemos que tú eres el santo de Dios"
Dándose cuenta Jesús de que sus
discípulos murmuraban, les dijo: “¿Esto
los escandaliza? ¿Qué sería si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba
antes? El Espíritu es quien da la vida; la carne para nada aprovecha. Las
palabras que les he dicho son espíritu y vida, y a pesar de esto, algunos de
ustedes no creen”. (En efecto, Jesús sabía desde el principio quiénes no
creían y quién lo habría de traicionar). Después añadió: “Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo
concede”.
Desde entonces, muchos de sus
discípulos se echaron para atrás y ya no querían andar con él. Entonces Jesús
les dijo a los Doce: “¿También ustedes
quieren dejarme?”. Simón Pedro le respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; y nosotros
creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios”. Palabra del Señor.
Comentario
al Evangelio por el Dic. Félix I. Hernández S.:
Lectura
del santo Evangelio según san Juan 6, 51-58:
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En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo soy el pan vivo, que ha bajado del cielo;
el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es
mi carne, para que el mundo tenga vida”.
Entonces los judíos se pusieron a discutir entre
sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer su
carne?”
Jesús les dijo: “Yo
les aseguro: si no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no podrán
tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida
eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
"yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo"
Mi carne es
verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe
mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee
la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.
Éste es el pan
que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron.
El que come de este pan vivirá para siempre”.
Palabra
del Señor.
Comentario
al Evangelio por el Pbro. Don Luis de Moya:
“Nadie puede
venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado”
Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 41-51:
+
En aquél tiempo. Los judíos
murmuraban contra Jesús, porque había dicho: «Yo soy el pan que ha bajado del
cielo.», Y decían: «¿No es éste, Jesús, hijo de José, Acaso no conocemosa su Padre y a su madre? ¿Cómo nos dice ahora
que ha bajado del cielo?».
"Yo Soy el Pan que ha bajado del cielo"
Jesús les respondió: «No
murmuren. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y
a ese yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán
discípulos de Dios. Todo aquél que escucha al Padre y aprende de él, se acerca
a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquél que procede de Dios.
Ése ha visto al Padre.
Yo les aseguro: el que cree en
mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en
el desierto y sin embargo, murieron. Éste es el pan que ha bajado del cielo
para que, quien lo coma, no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el
que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar, es mi
carne para que el mundo tenga vida» Palabra del Señor.