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| “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre" |
sábado, 31 de julio de 2021
XVIII Domingo Ordinario B
sábado, 24 de julio de 2021
XVII Domingo Ordinario B
“la gente, al ver el signo que Jesús había hecho, decía: “Éste es, en verdad, el profeta que habría de venir al mundo”
Lectura del santo
Evangelio según san Juan 6, 1-15:
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Estaba cerca la Pascua, festividad de los judíos. Viendo Jesús que mucha gente lo seguía, le dijo a Felipe: “¿Cómo compraremos pan para que coman éstos?” Le hizo esta pregunta para ponerlo a prueba, pues él bien sabía lo que iba a hacer. Felipe le respondió: “Ni doscientos denarios de pan bastarían para que a cada uno le tocara un pedazo de pan”. Otro de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: “Aquí hay un muchacho que trae cinco panes de cebada y dos pescados. Pero, ¿qué es eso para tanta gente?” Jesús le respondió: “Díganle a la gente que se siente”. En aquel lugar había mucha hierba. Todos, pues, se sentaron ahí; y tan sólo los hombres eran unos cinco mil.
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| “Éste es, en verdad, el profeta que habría de venir al mundo” |
Enseguida tomó Jesús los panes, y después de dar gracias a Dios, se los fue repartiendo a los que se habían sentado a comer. Igualmente les fue dando de los pescados todo lo que quisieron. Después de que todos se saciaron, dijo a sus discípulos: “Recojan los pedazos sobrantes, para que no se desperdicien”. Los recogieron y con los pedazos que sobraron de los cinco panes llenaron doce canastos.
Entonces la gente, al ver el signo que Jesús había hecho, decía: “Éste es, en verdad, el profeta que habría de venir al mundo”. Pero Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró de nuevo a la montaña, él solo. Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio Gaecía:
sábado, 17 de julio de 2021
XVI Domingo Ordinario B
“Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco”, porque eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer”
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 6, 30-34:
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Jesús y sus apóstoles se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo. La gente los vio irse y los reconoció; entonces de todos los poblados fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron.
Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas. Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberri, OFM:
sábado, 26 de junio de 2021
XIII Domingo Ordinario B
“¡Talitá, kum!”, que significa: “¡Óyeme, niña, levántate!” La niña, que tenía doce años, se levantó inmediatamente y se puso a caminar”
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 5, 21-43:
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| ¿Quién ha tocado mi manto? |
Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar, había empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, con sólo tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada.
Jesús notó al instante que una fuerza curativa había salido de él, se volvió hacia la gente y les preguntó: “¿Quién ha tocado mi manto?” Sus discípulos le contestaron: “Estás viendo cómo te empuja la gente y todavía preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’ ” Pero él seguía mirando alrededor, para descubrir quién había sido. Entonces se acercó la mujer, asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se postró a sus pies y le confesó la verdad. Jesús la tranquilizó, diciendo: “Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad”.
Todavía estaba
hablando Jesús, cuando unos criados llegaron de casa del jefe de la sinagoga
para decirle a éste: “Ya se murió tu hija. ¿Para qué sigues molestando al
Maestro?” Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga:
“No temas, basta que tengas fe”. No permitió que lo acompañaran más que Pedro,
Santiago y Juan, el hermano de Santiago.
óyeme niña, ¡levántate!
Entonces Jesús echó fuera a la gente, y con los padres de la niña y sus acompañantes, entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo: “¡Talitá, kum!”, que significa: “¡Óyeme, niña, levántate!” La niña, que tenía doce años, se levantó inmediatamente y se puso a caminar. Todos se quedaron asombrados. Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie y les mandó que le dieran de comer a la niña. Palabra del Señor.
sábado, 19 de junio de 2021
XII Domingo Ordinario B
“Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?” Él se despertó, reprendió al viento y dijo al mar: “¡Cállate, enmudece!”
Lectura del santo
Evangelio según san Marcos 4, 35-41:
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“¿Quién es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?”
De pronto se
desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra la barca y la iban
llenando de agua. Jesús dormía en la popa, reclinado sobre un cojín. Lo
despertaron y le dijeron: “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?” Él se
despertó, reprendió al viento y dijo al mar: “¡Cállate, enmudece!” Entonces el
viento cesó y sobrevino una gran calma. Jesús les dijo: “¿Por qué tenían tanto
miedo? ¿Aún no tienen fe?” Todos se quedaron espantados y se decían unos a
otros: “¿Quién es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?” Palabra
del Señor.
Comentario al Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio García:



