“¿Conque tú eres rey?” Jesús le contestó: “Tú lo has dicho. Soy rey.
Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la
verdad, escucha mi voz”
Lectura el santo Evangelio
según san Juan
18, 33-37:
+
En aquel tiempo,
preguntó Pilato a Jesús: “¿Eres tú el rey de los judíos?” Jesús le contestó:
“¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?” Pilato le respondió:
“¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí.
¿Qué es lo que has hecho?” Jesús le contestó: “Mi Reino no es de este mundo. Si
mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que no cayera
yo en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de aquí”.
“Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de
la verdad"
Pilato le dijo:
“¿Conque tú eres rey?” Jesús le contestó: “Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y
vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad,
escucha mi voz”. Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio
por Mons. Cristóbal Ascencio García:
“Podrán dejar de existir el cielo y la tierra, pero mis palabras no
dejarán de cumplirse. Nadie conoce el día ni la hora. Ni los ángeles del cielo
ni el Hijo; solamente el Padre’’
Lectura del santo
Evangelio según san Marcos 13, 24-32:
+
En aquel tiempo,
Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando lleguen aquellos días, después de la gran
tribulación, la luz del sol se apagará, no brillará la luna, caerán del cielo
las estrellas y el universo entero se conmoverá. Entonces verán venir al Hijo
del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad. Y él enviará a sus
ángeles a congregar a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales y desde
lo más profundo de la tierra a lo más alto del cielo.
"verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad"
Entiendan esto con
el ejemplo de la higuera. Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las hojas,
ustedes saben que el verano está cerca. Así también, cuando vean ustedes que
suceden estas cosas, sepan que el fin ya está cerca, ya está a la puerta. En verdad
que no pasará esta generación sin que todo esto se cumpla. Podrán dejar de
existir el cielo y la tierra, pero mis palabras no dejarán de cumplirse. Nadie
conoce el día ni la hora. Ni los ángeles del cielo ni el Hijo; solamente el
Padre’’. Palabra el Señor.
Comentario al Evangelio
por Mons. Cristóbal Ascencio García:
“Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que
todos. Porque los demás han echado de lo que les sobraba; pero ésta, en su
pobreza ha echado todo lo que tenía para vivir”
Lectura el santo
Evangelio según san Marcos 12, 38-44:
+
En aquel tiempo,
enseñaba Jesús a la multitud y le decía: “¡Cuidado con los escribas! Les
encanta pasearse con amplios ropajes y recibir reverencias en las calles;
buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los
banquetes; se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación de
largos rezos. Éstos recibirán un castigo muy riguroso”.
"esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos"
En una ocasión
Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, mirando cómo la gente
echaba allí sus monedas. Muchos ricos daban en abundancia. En esto, se acercó
una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor. Llamando entonces a sus
discípulos, Jesús les dijo: “Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la
alcancía más que todos. Porque los demás han echado de lo que les sobraba; pero
ésta, en su pobreza ha echado todo lo que tenía para vivir”. Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio García:
“¿Qué quieres que haga por ti?” El ciego le contestó: “Maestro, que
pueda ver”. Jesús le dijo: “Vete; tu fe te ha salvado”. Al momento recobró la
vista y comenzó a seguirlo por el camino”
Lectura del santo
Evangelio según san Marcos 10, 46-52:
+
En aquel tiempo,
al salir Jesús de Jericó en compañía de sus discípulos y de mucha gente, un
ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo
limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús Nazareno, comenzó a gritar:
“¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!” Muchos lo reprendían para que se
callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte: “¡Hijo de David, ten
compasión de mí!”.
“¿Qué quieres que haga por ti?” El ciego le contestó:
“Maestro, que pueda ver”
Jesús se detuvo
entonces y dijo: “Llámenlo”. Y llamaron al ciego, diciéndole: “¡Ánimo!
Levántate, porque él te llama”. El ciego tiró su manto; de un salto se puso en
pie y se acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús: “¿Qué quieres que haga por
ti?” El ciego le contestó: “Maestro, que pueda ver”. Jesús le dijo: “Vete; tu
fe te ha salvado”. Al momento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el
camino. Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio
por Mons. Cristóbal Ascencio García:
“el Hijo del hombre, que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir
y a dar su vida por la redención de todos”
Lectura del santo
Evangelio según san Marcos 19, 35-45:
+
En aquel tiempo,
se acercaron a Jesús Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron:
“Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte”. Él les dijo: “¿Qué
es lo que desean?” Le respondieron: “Concede que nos sentemos uno a tu derecha
y otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria”. Jesús les replicó: “No saben
lo que piden. ¿Podrán pasar la prueba que yo voy a pasar y recibir el bautismo
con que seré bautizado?” Le respondieron: “Sí podemos”. Y Jesús les dijo:
“Ciertamente pasarán la prueba que yo voy a pasar y recibirán el bautismo con
que yo seré bautizado; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me
toca a mí concederlo; eso es para quienes está reservado”.
"el Hijo del hombre, que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir"
Cuando los otros
diez apóstoles oyeron esto, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús reunió
entonces a los Doce y les dijo: “Ya saben que los jefes de las naciones las
gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen. Pero no debe
ser así entre ustedes. Al contrario: el que quiera ser grande entre ustedes que
sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos,
así como el Hijo del hombre, que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y
a dar su vida por la redención de todos”. Palabra el Señor.
Comentario al
Evangelio por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberri, OFM: