“Todos honran a un profeta, menos
los de su tierra, sus parientes y los de su casa”
Lectura
del santo Evangelio según san Marcos 6, 1-6:
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En aquel tiempo, Jesús fue a su
tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar
en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: “¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas?
¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿Qué no es
éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y
Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros, sus hermanas?”. Y estaban
desconcertados.
"¿qué no es éste el carpintero, el hijo de María"
Pero Jesús les dijo: “Todos honran a un profeta, menos los de su
tierra, sus parientes y los de su casa”. Y no pudo hacer allí ningún
milagro, sólo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y estaba
extrañado de la incredulidad de aquella gente. Luego se fue a enseñar en los
pueblos vecinos.Palabra del Señor.
“¿Qué significa tanto llanto y
alboroto? La niña no está muerta, está dormida”
Lectura
del santo Evangelio según san Marcos 5, 21-43:
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En aquel tiempo, cuando Jesús
regresó en la barca al otro lado del lago, se quedó en la orilla y ahí se le
reunió mucha gente. Entonces se acercó uno de los jefes de la sinagoga, llamado
Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies y le suplicaba con insistencia: “Mi hija está agonizando. Ven a imponerle
las manos para que se cure y viva”. Jesús se fue con él, y mucha gente lo
seguía y lo apretujaba.
Entre la gente había una mujer que
padecía flujo de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de
los médicos y había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar,
había empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por detrás entre la
gente y le tocó el manto, pensando que, con sólo tocarle el vestido, se
curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de su hemorragia y sintió en su
cuerpo que estaba curada.
Jesús notó al instante que una
fuerza curativa había salido de él, se volvió hacia la gente y les preguntó: “¿Quién ha tocado mi manto?”. Sus
discípulos le contestaron: “Estás viendo
cómo te empuja la gente y todavía preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’ ”. Pero
él seguía mirando alrededor, para descubrir quién había sido. Entonces se
acercó la mujer, asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se
postró a sus pies y le confesó la verdad. Jesús la tranquilizó, diciendo: “Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y
queda sana de tu enfermedad”.
"¡óyeme, niña, levántate!"
Todavía estaba hablando Jesús,
cuando unos criados llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle a
éste: “Ya se murió tu hija. ¿Para qué
sigues molestando al Maestro?”. Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le
dijo al jefe de la sinagoga: “No temas,
basta que tengas fe”. No permitió que lo acompañaran más que Pedro,
Santiago y Juan, el hermano de Santiago.
Al llegar a la casa del jefe de la
sinagoga, vio Jesús el alboroto de la gente y oyó los llantos y los alaridos
que daban. Entró y les dijo: “¿Qué
significa tanto llanto y alboroto? La niña no está muerta, está dormida”. Y
se reían de él.
Entonces Jesús echó fuera a la
gente, y con los padres de la niña y sus acompañantes, entró a donde estaba la
niña. La tomó de la mano y le dijo: “¡Talitá,
kum!”, que significa: “¡Óyeme, niña,
levántate!”. La niña, que tenía doce años, se levantó inmediatamente y se
puso a caminar. Todos se quedaron asombrados. Jesús les ordenó severamente que
no lo dijeran a nadie y les mandó que le dieran de comer a la niña.Palabra del Señor.
Comentario
al Evangelio por Fray Mauricio Jiménez, O. de M.:
“se decían unos a otros: “¿Quién es
éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?”
Lectura
del santo Evangelio según san Marcos 4, 35-41:
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Un día, al atardecer, Jesús dijo a
sus discípulos: “Vamos a la otra orilla
del lago”. Entonces los discípulos despidieron a la gente y condujeron a
Jesús en la misma barca en que estaba. Iban además otras barcas.
"quién es éste a quien hasta el viento y el mar obedecen"
De
pronto se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra la barca y
la iban llenando de agua. Jesús dormía en la popa, reclinado sobre un cojín. Lo
despertaron y le dijeron: “Maestro, ¿no
te importa que nos hundamos?”. Él se despertó, reprendió al viento y dijo
al mar: “¡Cállate, enmudece!”.
Entonces el viento cesó y sobrevino una gran calma. Jesús les dijo: “¿Por qué tenían tanto miedo? ¿Aún no tienen
fe?”. Todos se quedaron espantados y se decían unos a otros: “¿Quién es éste, a quien hasta el viento y
el mar obedecen?”.Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio por Mons. Oscar J. Vian
M. SDB.:
“¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo
podremos representar? Es como una semilla de mostaza”
Lectura del santo
Evangelio según san Marcos 4, 26-34:
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En aquel tiempo, Jesús dijo a la
multitud: “El Reino de Dios se parece a
lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las
noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la
tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las
espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los
granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha”.
"el Reino de Dios es como una semilla de mostaza..."
Les dijo también: “¿Con qué compararemos el Reino de Dios?
¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que,
cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada,
crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que
los pájaros pueden anidar a su sombra”.
Y con otras muchas parábolas
semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían
entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les
explicaba todo en privado.Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio por el Pbro. Daniel
Pichardo H.:
“el que cumple la voluntad de Dios,
ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”
Lectura
del santo Evangelio según san Marcos 3, 20-35:
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En aquel tiempo, Jesús entró en
una casa con sus discípulos y acudió tanta gente, que no los dejaban ni comer.
Al enterarse sus parientes, fueron a buscarlo, pues decían que se había vuelto
loco.
Los escribas que habían venido de
Jerusalén, decían acerca de Jesús: “Este
hombre está poseído por Satanás, príncipe de los demonios, y por eso los echa
fuera”.
Jesús llamó entonces a los
escribas y les dijo en parábolas: “¿Cómo
puede Satanás expulsar a Satanás? Porque si un reino está dividido en bandos
opuestos, no puede subsistir. Una familia dividida tampoco puede subsistir. De
la misma manera, si Satanás se rebela contra sí mismo y se divide, no podrá
subsistir, pues ha llegado su fin. Nadie puede entrar en la casa de un hombre
fuerte y llevarse sus cosas, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la
casa.
"el que blasfeme contra el Espíritu Santo nunca tendrá perdón"
Yo les aseguro que a los hombres se les perdonarán todos sus
pecados y todas sus blasfemias. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo
nunca tendrá perdón; será reo de un pecado eterno”. Jesús dijo esto, porque lo acusaban de
estar poseído por un espíritu inmundo.
Llegaron entonces su madre y sus
parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a él estaba sentada
una multitud, cuando le dijeron: “Ahí
fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan”.
Él les respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis
hermanos?”. Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo:
“Éstos son mi madre y mis hermanos.
Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi
madre”.Palabra del Señor.