“partió
los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente.
Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que habían sobrado, se
llenaron doce canastos”
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 14, 13-21:
+
En aquel tiempo, al enterarse Jesús
de la muerte de Juan el Bautista, subió a una barca y se dirigió a un lugar
apartado y solitario. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los
pueblos. Cuando Jesús desembarcó, vio aquella muchedumbre, se compadeció de
ella y curó a los enfermos.
Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos, se
llenaron doce canastos
Como ya se hacía tarde, se
acercaron sus discípulos a decirle: “Estamos en despoblado y empieza a
oscurecer. Despide a la gente para que vayan a los caseríos y compren algo de
comer”. Pero Jesús les replicó: “No hace falta que vayan. Denles ustedes de comer”.
Ellos le contestaron: “No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados”. Él
les dijo: “Tráiganmelos”.
Luego mandó que la gente se sentara
sobre el pasto. Tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo,
pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para
que los distribuyeran a la gente. Todos comieron hasta saciarse, y con los
pedazos que habían sobrado, se llenaron doce canastos. Los que comieron eran
unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños. Palabra del
Señor.
Comentario al
Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio García:
"Por
eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante
al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas
antiguas"
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 13, 44-52:
+
En aquel tiempo, Jesús dijo a la
multitud: "El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un
campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, va y vende
cuanto tiene y compra aquel campo.
El Reino de los cielos se parece
también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy
valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra.
"El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo..."
También se parece el Reino de los
cielos a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de
peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan
a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo
mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los
malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y
la desesperación.
¿Han entendido todo esto?'' Ellos
le contestaron: "Sí". Entonces él les dijo: "Por eso, todo
escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al padre de
familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas". Palabra
del Señor.
Comentario al
Evangelio por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberri, OFM:
“El
Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la
mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por fermentar”
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 13, 24-43:
+
En aquel tiempo, Jesús propuso esta
parábola a la muchedumbre: "El Reino de los cielos se parece a un hombre
que sembró buena semilla en su campo; pero mientras los trabajadores dormían,
llegó un enemigo del dueño, sembró cizaña entre el trigo y se marchó. Cuando
crecieron las plantas y se empezaba a formar la espiga, apareció también la
cizaña.
Entonces los trabajadores fueron a
decirle al amo: 'Señor, ¿qué no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde,
pues, salió esta cizaña?' El amo les respondió: 'De seguro lo hizo un enemigo
mío'. Ellos le dijeron: '¿Quieres que vayamos a arrancarla?' Pero él les
contestó: 'No. No sea que al arrancar la cizaña, arranquen también el trigo.
Dejen que crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha y, cuando llegue la
cosecha, diré a los segadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas
para quemarla, y luego almacenen el trigo en mi granero' ".
Luego les propuso esta otra
parábola: "El Reino de los cielos es semejante a la semilla de mostaza que
un hombre siembra en un huerto. Ciertamente es la más pequeña de todas las
semillas, pero cuando crece, llega a ser más grande que las hortalizas y se
convierte en un arbusto, de manera que los pájaros vienen y hacen su nido en
las ramas".
Les dijo también otra parábola:
"El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer
y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por
fermentar".
'Señor, ¿qué no sembraste buena semilla en tu campo?
Jesús decía a la muchedumbre todas
estas cosas con parábolas, y sin parábolas nada les decía, para que se
cumpliera lo que dijo el profeta: Abriré mi boca y les hablaré con
parábolas; anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.
Luego despidió a la multitud y se
fue a su casa. Entonces se le acercaron sus discípulos y le dijeron:
"Explícanos la parábola de la cizaña sembrada en el campo".
Jesús les contestó: "El
sembrador de la buena semilla es el Hijo del hombre, el campo es el mundo, la
buena semilla son los ciudadanos del Reino, la cizaña son los partidarios del
maligno, el enemigo que la siembra es el diablo, el tiempo de la cosecha es el
fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
Y así como recogen la cizaña y la
queman en el fuego, así sucederá al fin del mundo: el Hijo del hombre enviará a
sus ángeles para que arranquen de su Reino a todos los que inducen a otros al
pecado y a todos los malvados, y los arrojen en el horno encendido. Allí será
el llanto y la desesperación. Entonces los justos brillarán como el sol en el
Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga''. Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio García:
“dichosos
ustedes, porque sus ojos ven y sus oídos oyen. Yo les aseguro que muchos
profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y oír
lo que ustedes oyen y no lo oyeron”
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 13, 1-23:
+
Un día salió Jesús de la casa donde
se hospedaba y se sentó a la orilla del mar. Se reunió en torno suyo tanta
gente, que él se vio obligado a subir a una barca, donde se sentó, mientras la
gente permanecía en la orilla. Entonces Jesús les habló de muchas cosas en
parábolas y les dijo:
"Una vez salió un sembrador a
sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del
camino; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno
pedregoso, que tenía poca tierra; ahí germinaron pronto, porque la tierra no
era gruesa; pero cuando subió el sol, los brotes se marchitaron, y como no
tenían raíces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos
crecieron, sofocaron las plantitas. Otros granos cayeron en tierra buena y
dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta; y otros, treinta. El que
tenga oídos, que oiga."
Después se le acercaron sus
discípulos y le preguntaron: "¿Por qué les hablas en parábolas?" Él
les respondió: "A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del
Reino de los cielos; pero a ellos no. Al que tiene, se le dará más y nadará en
la abundancia; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará. Por eso les
hablo en parábolas, porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden.
En ellos se cumple aquella profecía
de Isaías que dice: Oirán una y otra vez y no entenderán; mirarán y volverán a
mirar, pero no verán; porque este pueblo ha endurecido su corazón, ha cerrado
sus ojos y tapado sus oídos, con el fin de no ver con los ojos, ni oír con los
oídos, ni comprender con el corazón. Porque no quieren convertirse ni que yo
los salve.
"lo sembrado en tierra buena, representa a quienes oyen la palabra, la
entienden y dan fruto"
Pero, dichosos ustedes, porque sus
ojos ven y sus oídos oyen. Yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos
desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y oír lo que ustedes oyen y no
lo oyeron.
Escuchen, pues, ustedes lo que
significa la parábola del sembrador.
A todo hombre que oye la palabra
del Reino y no la entiende, le llega el diablo y le arrebata lo sembrado en su
corazón. Esto es lo que significan los granos que cayeron a lo largo del
camino.
Lo sembrado sobre terreno pedregoso
significa al que oye la palabra y la acepta inmediatamente con alegría; pero,
como es inconstante, no la deja echar raíces, y apenas le viene una tribulación
o una persecución por causa de la palabra, sucumbe.
Lo sembrado entre los espinos
representa a aquel que oye la palabra, pero las preocupaciones de la vida y la
seducción de las riquezas la sofocan y queda sin fruto.
En cambio, lo sembrado en tierra
buena, representa a quienes oyen la palabra, la entienden y dan fruto: unos, el
ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el treinta''. Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberri, OFM:
“Tomen
mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y
encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera”
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 11, 25-30:
+
En aquel tiempo, Jesús exclamó:
"¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has
escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente
sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.
El Padre ha puesto todas las cosas
en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre; nadie conoce al Padre sino el
Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
"Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo
les daré alivio"
Vengan a mí, todos los que están
fatigados y agobiados por la carga y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre
ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán
descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera''. Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio
por Mons. Cristóbal Ascencio García:
“El
que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a
su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y
me sigue, no es digno de mí”
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 10, 37-42:
+
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus
apóstoles: El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí;
el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no
toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El que salve su vida la perderá y
el que la pierda por mí, la salvará.
"El que salve su vida la perderá y
el que la pierda por mí, la salvará"
Quien los recibe a ustedes me
recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado.
El que recibe a un profeta por ser
profeta, recibirá recompensa de profeta; el que recibe a un justo por ser
justo, recibirá recompensa de justo.
Quien diere, aunque no sea más que
un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, por ser discípulo mío, yo les
aseguro que no perderá su recompensa”. Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberri, OFM:
“No tengan miedo a los
que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien
puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo”
Lectura del sato
Evangelio según san Mateo 10, 26-33:
+
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus
apóstoles: "No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a
descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de
noche, repítanlo en pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las
azoteas.
No tengan miedo a los que matan el
cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al
lugar de castigo el alma y el cuerpo.
"porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo"
¿No es verdad que se venden dos
pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si
no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza
están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más
que todos los pájaros del mundo.
A quien me reconozca delante de los
hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero
al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre,
que está en los cielos". Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio García:
“Vayan
y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los
leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios”
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 9, 36-10, 8:
+
En aquel tiempo, al ver Jesús a las
multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas,
como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha es mucha y
los trabajadores, pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe
trabajadores a sus campos”.
Después, llamando a sus doce
discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda
clase de enfermedades y dolencias.
"La cosecha es mucha y los trabajadores"
Éstos son los nombres de los doce
apóstoles: el primero de todos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés;
Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y
Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo, y
Judas Iscariote, que fue el traidor.
A estos doce los envió Jesús con
estas instrucciones: “No vayan a tierra de paganos ni entren en ciudades de
samaritanos. Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas de la casa de
Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los
cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen
fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues,
gratuitamente”. Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberri, OFM:
“Yo quiero misericordia y
no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los
pecadores"
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 9, 9-13:
+
En aquel tiempo, Jesús vio a un
hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo:
"Sígueme". Él se levantó y lo siguió.
"Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores"
Después, cuando estaba a la mesa en
casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con
Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos:
"¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?" Jesús los oyó
y les dijo: "No son los sanos los que necesitan de médico, sino los
enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no
sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".
Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio García:
“Porque
Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se
salvara por él”
Lectura del santo
Evangelio según san Juan 3, 16-18:
+
"Tanto amó Dios al mundo, que
le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino
que tenga la vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al
mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será
condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el
Hijo único de Dios". Palabra el Señor.
Comentario al
Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio García:
sopló
sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen
los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les
quedarán sin perdonar"
Lectura del santo
Evangelio según san Juan 20, 19-23:
+
Al anochecer del día de la
resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los
discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les
dijo: "La paz esté con ustedes". Dicho esto, les mostró las manos y
el costado.
Cuando los discípulos vieron al
Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: "La paz esté con
ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo".
"Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo"
Después de decir esto, sopló sobre
ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los
pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán
sin perdonar". Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio García:
“Vayan,
pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y
del Hijo y del Espíritu Santo”
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo:28, 16-20:
+
En aquel tiempo, los once
discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había
citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban.
"sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo"
Entonces, Jesús se acercó a ellos y
les dijo: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues,
y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo, y enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y
sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”. Palabra
del Señor.
Comentario al Evangelio
por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberri, OFM:
“El que acepta mis
mandamientos y los cumple, ése me ama. Al que me ama a mí, lo amará mi Padre,
yo también lo amaré y me manifestaré a él”
Lectura del santo
Evangelio según san Juan 14, 15-21:
+
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus
discípulos: “Si me aman, cumplirán mis mandamientos; yo le rogaré al Padre y él
les dará otro Consolador para que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la
verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; ustedes, en
cambio, sí lo conocen, porque habita entre ustedes y estará en ustedes.
"El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama"
No los dejaré desamparados, sino
que volveré a ustedes. Dentro de poco, el mundo no me verá más, pero ustedes sí
me verán, porque yo permanezco vivo y ustedes también vivirán. En aquel día
entenderán que yo estoy en mi Padre, ustedes en mí y yo en ustedes.
El que acepta mis mandamientos y
los cumple, ése me ama. Al que me ama a mí, lo amará mi Padre, yo también lo
amaré y me manifestaré a él”. Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio
por Mons. Cristóbal Ascencio García:
"Señor,
no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?" Jesús le
respondió: "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no
es por mí”
Lectura del santo
Evangelio según san Juan 14, 1-12:
+
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus
discípulos: "No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En
la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría
dicho a ustedes, porque ahora voy a prepararles un lugar. Cuando me haya ido y
les haya preparado un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo
esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde
voy".
Entonces Tomás le dijo:
"Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?" Jesús
le respondió: "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si
no es por mí. Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre. Ya desde
ahora lo conocen y lo han visto".
"Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí"
Le dijo Felipe: "Señor,
muéstranos al Padre y eso nos basta". Jesús le replicó: "Felipe,
tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? Quien me ve
a mí, ve al Padre. ¿Entonces por qué dices: 'Muéstranos al Padre'? ¿O no crees
que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les
digo, no las digo por mi propia cuenta. Es el Padre, que permanece en mí, quien
hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Si no me
dan fe a mí, créanlo por las obras. Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las
obras que hago yo y las hará aún mayores, porque yo me voy al Padre". Palabra
del Señor.
Comentario al
Evangelio por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberri, OFM:
“Les
aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que
yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado”
Lectura del santo
Evangelio según san Juan 10, 1-10:
+
En aquel tiempo, Jesús dijo a los
fariseos: "Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de
las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que
entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida
la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y
las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de
ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo
seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los
extraños".
"Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia"
Jesús les puso esta comparación,
pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: "Les
aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que
yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado.
Yo soy la puerta; quien entre por
mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a
robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en
abundancia''. Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio García:
“ellos
se decían el uno al otro: "¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos
hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!"
Lectura del santo
Evangelio según san Lucas 24, 13-35:
+
El mismo día de la resurrección,
iban dos de los discípulos hacia un pueblo llamado Emaús, situado a unos once
kilómetros de Jerusalén, y comentaban todo lo que había sucedido.
Mientras conversaban y discutían,
Jesús se les acercó y comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos
discípulos estaban velados y no lo reconocieron. Él les preguntó: "¿De qué
cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?"
Uno de ellos, llamado Cleofás, le
respondió: "¿Eres tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido
estos días en Jerusalén?" Él les preguntó: "¿Qué cosa?" Ellos le
respondieron: "Lo de Jesús el nazareno, que era un profeta poderoso en
obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. Cómo los sumos sacerdotes y
nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo
crucificaron. Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel, y sin
embargo, han pasado ya tres días desde que estas cosas sucedieron. Es cierto
que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de
madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les
habían aparecido unos ángeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos de
nuestros compañeros fueron al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las
mujeres, pero a él no lo vieron".
"Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas..."
Entonces Jesús les dijo: "¡Qué
insensatos son ustedes y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por
los profetas! ¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así
entrara en su gloria?" Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los
profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a él.
Ya cerca del pueblo a donde se
dirigían, él hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo:
"Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer". Y
entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció
la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo
reconocieron, pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro:
"¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y
nos explicaba las Escrituras!"
Se levantaron inmediatamente y
regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus
compañeros, los cuales les dijeron: "De veras ha resucitado el Señor y se
le ha aparecido a Simón". Entonces ellos contaron lo que les había pasado
en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio García:
le
dijo a Tomás: “Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela
en mi costado y no sigas dudando, sino cree”. Tomás le respondió: “¡Señor mío y
Dios mío!”
Lectura del santo
Evangelio según san Juan 20, 19-31:
+
Al anochecer del día de la
resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los
discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les
dijo: “La paz esté con ustedes”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado.
Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría.
De nuevo les dijo Jesús: “La paz
esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”.
Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu
Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que
no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”.
Tomás, uno de los Doce, a quien
llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros
discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”. Pero él les contestó: “Si no veo
en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los
clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré”.
“Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto”
Ocho días después, estaban reunidos
los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de
nuevo en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Luego le dijo a
Tomás: “Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi
costado y no sigas dudando, sino cree”. Tomás le respondió: “¡Señor mío y Dios
mío!” Jesús añadió: “Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin
haber visto”.
Otros muchos signos hizo Jesús en
presencia de sus discípulos, pero no están escritos en este libro. Se
escribieron éstos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de
Dios, y para que, creyendo, tengan vida en su nombre. Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberri, OFM: