"¿No
han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores, es
ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable?”
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 21, 33-43:
+
En aquel tiempo, Jesús dijo a los
sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: "Había una vez
un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca, cavó un lagar en
él, construyó una torre para el vigilante y luego lo alquiló a unos viñadores y
se fue de viaje.
Llegado el tiempo de la vendimia,
envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero
éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno, mataron a otro y a otro
más lo apedrearon. Envió de nuevo a otros criados, en mayor número que los
primeros, y los trataron del mismo modo.
Por último, les mandó a su propio
hijo, pensando: 'A mi hijo lo respetarán'. Pero cuando los viñadores lo vieron,
se dijeron unos a otros: 'Éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos
con su herencia'. Le echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron.
"les será quitado a ustedes el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que
produzca sus frutos"
Ahora, díganme: cuando vuelva el
dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?'' Ellos le respondieron:
"Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros
viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo".
Entonces Jesús les dijo: "¿No
han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores, es
ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable?
Por esta razón les digo que les
será quitado a ustedes el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca
sus frutos''. Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio García:
“Porque
vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en
cambio, los publicanos y las prostitutas, sí le creyeron”
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 21, 28-32:
+
En aquel tiempo, Jesús dijo a los
sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "¿Qué opinan de esto? Un
hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: 'Hijo, ve a
trabajar hoy en la viña'. Él le contestó: 'Ya voy, señor', pero no fue. El
padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Éste le respondió: 'No quiero
ir', pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del
padre?" Ellos le respondieron: "El segundo".
"Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le
creyeron"
Entonces Jesús les dijo: "Yo
les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el
camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la
justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas, sí le
creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni
han creído en él''. Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio
por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberri, OFM:
¿Qué
no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo
soy bueno?'. De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros,
los últimos''
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo:20, 1-16
+
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus
discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos es semejante a un
propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña.
Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su
viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza
y les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo'.
Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.
Por último, salió también al caer
la tarde y encontró todavía a otros que estaban en la plaza y les dijo: '¿Por
qué han estado aquí todo el día sin trabajar?' Ellos le respondieron: 'Porque
nadie nos ha contratado'. Él les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.
Al atardecer, el dueño de la viña
dijo a su administrador: 'Llama a los trabajadores y págales su jornal,
comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros'. Se acercaron,
pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.
"¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor
porque yo soy bueno?'"
Cuando les llegó su turno a los
primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario
cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole:
'Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas
lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor'.
Pero él respondió a uno de ellos:
'Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría
un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último
lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a
tenerme rencor porque yo soy bueno?'.
De igual manera, los últimos serán
los primeros, y los primeros, los últimos''. Palabra del señor.
Comentario al Evangelio
por Mons. Cristóbal Ascencio García:
“Si
mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?”
Jesús le contestó: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 18, 21-35:
+
En aquel tiempo, Pedro se acercó a
Jesús y le preguntó: “Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que
perdonarlo? ¿Hasta siete veces?” Jesús le contestó: “No sólo hasta siete, sino
hasta setenta veces siete”.
Entonces Jesús les dijo: “El Reino
de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus
servidores. El primero que le presentaron le debía muchos talentos. Como no
tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus
hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a
sus pies, le suplicaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’.
El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.
Pero, apenas había salido aquel
servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero.
Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía:
‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten
paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino
que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.
“No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”
Al ver lo ocurrido, sus compañeros
se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el
señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque
me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero,
como yo tuve compasión de ti?’ Y el señor, encolerizado, lo entregó a los
verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.
Pues lo mismo hará mi Padre
celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano’’. Palabra
del Señor.
Cometario al
Evangelio por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberri, OFM:
Yo les
aseguro que todo lo que aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo
que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo”
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 18, 15-20:
+
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus
discípulos: "Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si
te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de
una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres
testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la
comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano.
"todo lo que aten en la tierra, quedará atado en el cielo..."
Yo les aseguro que todo lo que aten
en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra,
quedará desatado en el cielo.
Yo les aseguro también, que si dos
de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre
celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí
estoy yo en medio de ellos''. Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio García:
"El
que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga.
Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por
mí, la encontrará”
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 16, 21-27:
+
En aquel tiempo, comenzó Jesús a
anunciar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén para padecer allí mucho
de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que tenía
que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y trató de
disuadirlo, diciéndole: "No lo permita Dios, Señor; eso no te puede
suceder a ti". Pero Jesús se volvió a Pedro y le dijo: "¡Apártate de
mí, Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu modo de
pensar no es el de Dios, sino el de los hombres!"
"El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su
cruz y me siga"
Luego Jesús dijo a sus discípulos:
"El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y
me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su
vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si
pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla?
Porque el Hijo del hombre ha de
venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces
le dará a cada uno lo que merecen sus obras''. Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio
por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberri, OFM:
Luego
les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Simón
Pedro tomó la palabra y le dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios
vivo".
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 16, 13-20:
+
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús
a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos:
"¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?" Ellos le
respondieron: "Unos dicen que eres Juan, el Bautista; otros, que Elías; otros,
que Jeremías o alguno de los profetas".
Luego les preguntó: "Y
ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Simón Pedro tomó la palabra y le dijo:
"Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".
"Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi
Iglesia"
Jesús le dijo entonces:
"¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún
hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres
Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no
prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo
que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la
tierra, quedará desatado en el cielo".
Y les ordenó a sus discípulos que
no dijeran a nadie que él era el Mesías. Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio García:
"¡Señor,
ayúdame!" Él le respondió: "No está bien quitarles el pan a los hijos
para echárselo a los perritos". Pero ella replicó: "Es cierto, Señor;
pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos"
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 15, 21-28:
+
En aquel tiempo, Jesús se retiró a
la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y
se puso a gritar: "Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está
terriblemente atormentada por un demonio". Jesús no le contestó una sola
palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: "Atiéndela, porque
viene gritando detrás de nosotros". Él les contestó: "Yo no he sido
enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel".
"Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas"
Ella se acercó entonces a Jesús y
postrada ante él, le dijo: "¡Señor, ayúdame!" Él le respondió:
"No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los
perritos". Pero ella replicó: "Es cierto, Señor; pero también los perritos
se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos". Entonces Jesús le
respondió: "Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que
deseas". Y en aquel mismo instante quedó curada su hija. Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberri, OFM:
“partió
los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente.
Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que habían sobrado, se
llenaron doce canastos”
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 14, 13-21:
+
En aquel tiempo, al enterarse Jesús
de la muerte de Juan el Bautista, subió a una barca y se dirigió a un lugar
apartado y solitario. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los
pueblos. Cuando Jesús desembarcó, vio aquella muchedumbre, se compadeció de
ella y curó a los enfermos.
Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos, se
llenaron doce canastos
Como ya se hacía tarde, se
acercaron sus discípulos a decirle: “Estamos en despoblado y empieza a
oscurecer. Despide a la gente para que vayan a los caseríos y compren algo de
comer”. Pero Jesús les replicó: “No hace falta que vayan. Denles ustedes de comer”.
Ellos le contestaron: “No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados”. Él
les dijo: “Tráiganmelos”.
Luego mandó que la gente se sentara
sobre el pasto. Tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo,
pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para
que los distribuyeran a la gente. Todos comieron hasta saciarse, y con los
pedazos que habían sobrado, se llenaron doce canastos. Los que comieron eran
unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños. Palabra del
Señor.
Comentario al
Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio García:
"Por
eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante
al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas
antiguas"
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 13, 44-52:
+
En aquel tiempo, Jesús dijo a la
multitud: "El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un
campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, va y vende
cuanto tiene y compra aquel campo.
El Reino de los cielos se parece
también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy
valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra.
"El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo..."
También se parece el Reino de los
cielos a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de
peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan
a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo
mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los
malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y
la desesperación.
¿Han entendido todo esto?'' Ellos
le contestaron: "Sí". Entonces él les dijo: "Por eso, todo
escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al padre de
familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas". Palabra
del Señor.
Comentario al
Evangelio por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberri, OFM:
“El
Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la
mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por fermentar”
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 13, 24-43:
+
En aquel tiempo, Jesús propuso esta
parábola a la muchedumbre: "El Reino de los cielos se parece a un hombre
que sembró buena semilla en su campo; pero mientras los trabajadores dormían,
llegó un enemigo del dueño, sembró cizaña entre el trigo y se marchó. Cuando
crecieron las plantas y se empezaba a formar la espiga, apareció también la
cizaña.
Entonces los trabajadores fueron a
decirle al amo: 'Señor, ¿qué no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde,
pues, salió esta cizaña?' El amo les respondió: 'De seguro lo hizo un enemigo
mío'. Ellos le dijeron: '¿Quieres que vayamos a arrancarla?' Pero él les
contestó: 'No. No sea que al arrancar la cizaña, arranquen también el trigo.
Dejen que crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha y, cuando llegue la
cosecha, diré a los segadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas
para quemarla, y luego almacenen el trigo en mi granero' ".
Luego les propuso esta otra
parábola: "El Reino de los cielos es semejante a la semilla de mostaza que
un hombre siembra en un huerto. Ciertamente es la más pequeña de todas las
semillas, pero cuando crece, llega a ser más grande que las hortalizas y se
convierte en un arbusto, de manera que los pájaros vienen y hacen su nido en
las ramas".
Les dijo también otra parábola:
"El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer
y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por
fermentar".
'Señor, ¿qué no sembraste buena semilla en tu campo?
Jesús decía a la muchedumbre todas
estas cosas con parábolas, y sin parábolas nada les decía, para que se
cumpliera lo que dijo el profeta: Abriré mi boca y les hablaré con
parábolas; anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.
Luego despidió a la multitud y se
fue a su casa. Entonces se le acercaron sus discípulos y le dijeron:
"Explícanos la parábola de la cizaña sembrada en el campo".
Jesús les contestó: "El
sembrador de la buena semilla es el Hijo del hombre, el campo es el mundo, la
buena semilla son los ciudadanos del Reino, la cizaña son los partidarios del
maligno, el enemigo que la siembra es el diablo, el tiempo de la cosecha es el
fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
Y así como recogen la cizaña y la
queman en el fuego, así sucederá al fin del mundo: el Hijo del hombre enviará a
sus ángeles para que arranquen de su Reino a todos los que inducen a otros al
pecado y a todos los malvados, y los arrojen en el horno encendido. Allí será
el llanto y la desesperación. Entonces los justos brillarán como el sol en el
Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga''. Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio García:
“dichosos
ustedes, porque sus ojos ven y sus oídos oyen. Yo les aseguro que muchos
profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y oír
lo que ustedes oyen y no lo oyeron”
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 13, 1-23:
+
Un día salió Jesús de la casa donde
se hospedaba y se sentó a la orilla del mar. Se reunió en torno suyo tanta
gente, que él se vio obligado a subir a una barca, donde se sentó, mientras la
gente permanecía en la orilla. Entonces Jesús les habló de muchas cosas en
parábolas y les dijo:
"Una vez salió un sembrador a
sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del
camino; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno
pedregoso, que tenía poca tierra; ahí germinaron pronto, porque la tierra no
era gruesa; pero cuando subió el sol, los brotes se marchitaron, y como no
tenían raíces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos
crecieron, sofocaron las plantitas. Otros granos cayeron en tierra buena y
dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta; y otros, treinta. El que
tenga oídos, que oiga."
Después se le acercaron sus
discípulos y le preguntaron: "¿Por qué les hablas en parábolas?" Él
les respondió: "A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del
Reino de los cielos; pero a ellos no. Al que tiene, se le dará más y nadará en
la abundancia; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará. Por eso les
hablo en parábolas, porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden.
En ellos se cumple aquella profecía
de Isaías que dice: Oirán una y otra vez y no entenderán; mirarán y volverán a
mirar, pero no verán; porque este pueblo ha endurecido su corazón, ha cerrado
sus ojos y tapado sus oídos, con el fin de no ver con los ojos, ni oír con los
oídos, ni comprender con el corazón. Porque no quieren convertirse ni que yo
los salve.
"lo sembrado en tierra buena, representa a quienes oyen la palabra, la
entienden y dan fruto"
Pero, dichosos ustedes, porque sus
ojos ven y sus oídos oyen. Yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos
desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y oír lo que ustedes oyen y no
lo oyeron.
Escuchen, pues, ustedes lo que
significa la parábola del sembrador.
A todo hombre que oye la palabra
del Reino y no la entiende, le llega el diablo y le arrebata lo sembrado en su
corazón. Esto es lo que significan los granos que cayeron a lo largo del
camino.
Lo sembrado sobre terreno pedregoso
significa al que oye la palabra y la acepta inmediatamente con alegría; pero,
como es inconstante, no la deja echar raíces, y apenas le viene una tribulación
o una persecución por causa de la palabra, sucumbe.
Lo sembrado entre los espinos
representa a aquel que oye la palabra, pero las preocupaciones de la vida y la
seducción de las riquezas la sofocan y queda sin fruto.
En cambio, lo sembrado en tierra
buena, representa a quienes oyen la palabra, la entienden y dan fruto: unos, el
ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el treinta''. Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberri, OFM:
“Tomen
mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y
encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera”
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 11, 25-30:
+
En aquel tiempo, Jesús exclamó:
"¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has
escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente
sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.
El Padre ha puesto todas las cosas
en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre; nadie conoce al Padre sino el
Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
"Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo
les daré alivio"
Vengan a mí, todos los que están
fatigados y agobiados por la carga y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre
ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán
descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera''. Palabra del Señor.
Comentario al Evangelio
por Mons. Cristóbal Ascencio García:
“El
que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a
su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y
me sigue, no es digno de mí”
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 10, 37-42:
+
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus
apóstoles: El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí;
el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no
toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El que salve su vida la perderá y
el que la pierda por mí, la salvará.
"El que salve su vida la perderá y
el que la pierda por mí, la salvará"
Quien los recibe a ustedes me
recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado.
El que recibe a un profeta por ser
profeta, recibirá recompensa de profeta; el que recibe a un justo por ser
justo, recibirá recompensa de justo.
Quien diere, aunque no sea más que
un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, por ser discípulo mío, yo les
aseguro que no perderá su recompensa”. Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberri, OFM:
“No tengan miedo a los
que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien
puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo”
Lectura del sato
Evangelio según san Mateo 10, 26-33:
+
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus
apóstoles: "No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a
descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de
noche, repítanlo en pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las
azoteas.
No tengan miedo a los que matan el
cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al
lugar de castigo el alma y el cuerpo.
"porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo"
¿No es verdad que se venden dos
pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si
no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza
están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más
que todos los pájaros del mundo.
A quien me reconozca delante de los
hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero
al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre,
que está en los cielos". Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio García:
“Vayan
y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los
leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios”
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 9, 36-10, 8:
+
En aquel tiempo, al ver Jesús a las
multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas,
como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha es mucha y
los trabajadores, pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe
trabajadores a sus campos”.
Después, llamando a sus doce
discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda
clase de enfermedades y dolencias.
"La cosecha es mucha y los trabajadores"
Éstos son los nombres de los doce
apóstoles: el primero de todos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés;
Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y
Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo, y
Judas Iscariote, que fue el traidor.
A estos doce los envió Jesús con
estas instrucciones: “No vayan a tierra de paganos ni entren en ciudades de
samaritanos. Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas de la casa de
Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los
cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen
fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues,
gratuitamente”. Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Fr. Rufino Ma. Grández Lecumberri, OFM:
“Yo quiero misericordia y
no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los
pecadores"
Lectura del santo
Evangelio según san Mateo 9, 9-13:
+
En aquel tiempo, Jesús vio a un
hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo:
"Sígueme". Él se levantó y lo siguió.
"Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores"
Después, cuando estaba a la mesa en
casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con
Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos:
"¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?" Jesús los oyó
y les dijo: "No son los sanos los que necesitan de médico, sino los
enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no
sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".
Palabra del Señor.
Comentario al
Evangelio por Mons. Cristóbal Ascencio García: